Compensar los oídos.


Vamos a ver cómo y cuál es la razón de que debamos compensar los oídos para bucear.


Nuestros oídos se ven sometidos a cambios de presión tanto al descender como al ascender. La respuesta del oído ante la presión le concierne al oído medio, tu oído externo está abierto al medio ambiente, por lo que siempre está en equilibrio con la presión circundante. El oído interno está lleno de fluido y por tanto no está afectado por la presión. Tu oído medio, sin embargo, esta seco y lleno de aire y por tanto afectado por los cambios de presión; se conecta con la garganta a través de la trompa de Eustaquio.

Durante el descenso, la presión hidrostática se ejerce sobre el tímpano al comprimir el aire en tu oído medio. Compensamos el incremento de presión soplando aire adicional en el oído medio a través de la trompa de Eustaquio y restaurando el equilibrio de volumen y presión en ambos lados del tímpano.

Para compensar podemos utilizar dos procesos diferentes que vamos a catalogar como:

-Maniobras de Igualación o Nivelación:

Son maniobras, naturales, por las cuales podemos compensar nuestros oídos abriendo la trompa de Eustaquio. Entre ellas están, el bostezo, la inclinación de la cabeza hacia atrás con sacudidas hacia los lados o la abertura de la boca con empuje de la mandíbula hacia delante.

-Maniobras de presurización:

En estas maniobras forzamos la compensación y tenemos varias maniobras para lograrlo.

  • Maniobra de Valsalva. Esta maniobra debemos realizarla en el mismo momento de comenzar el descenso, podemos utilizarla tantas veces como creamos conveniente. Es muy fácil de realizar, para su ejecución solo debemos pinzarnos la nariz, cerrar la boca y soplar; con ello conseguimos mandar aire al oído medio y compensar la presión. Debemos tener cuidado al usarla y no forzar demasiado ya que podríamos lesionar el odio. Si sentimos molestias o no somos capaces de compensar debemos ascender unos metros y volver a realizar la maniobra, una vez que lo hayamos conseguido comenzamos a descender lentamente.

  • Maniobra de Frenzel. Esta maniobra tiene los mismos principios que la de Valsalva, pero en lugar de usar el diafragma para exhalar aire, usamos los músculos de la garganta para comprimir el aire contra la nariz pinzada. Es una maniobra algo más compleja que la primera, sin embargo, cuando nos acostumbramos a compensar comenzamos a usar esta maniobra de forma incosciente.

Es importante hablar de las capuchas y de los tapones en los oídos.

Los tapones generan espacios aéreos en los canales auditivos entre el tapón y el tímpano que no se pueden compensar, por eso es importante recordar que no debemos utilizar tapones para los oídos cuando buceamos. En ocasiones la capucha puede provocar el mismo efecto, en ese caso debemos abrirla para permitir que entre agua dentro de nuestros oídos.

No debemos bucear si estamos resfriados, padecemos alergia o alguna condición que cause congestión.

Recordad compensar vuestros oídos en el mismo momento que comenzamos a descender y no cuando comienzan las molestias. Realizando un descenso tranquilo y controlado no tendremos problemas con nuestros oídos.

Saludos y buen azul para tod@s!!!!


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